La UNA y el otro
En breve espacio de tiempo han surgido dos declaraciones políticas muy interesantes para el futuro del nacionalismo/soberanismo asturiano.
Por un lado el comunicado publicado por la federación de partidos Unidá Nacionalista Asturiana (UNA) y por el otro las declaraciones en la edición impresa del semanario "Les Noticies" de Francisco Javier García Valledor quien vuelve a la carga por enésima vez con la manida fórmula de la refundación de IU y en la fecha que él consideraba oportuna para la presentación de esa fuerza conjunta, el 75 aniversario de la Revolución Asturiana de 1934.
Analicemos brevemente los dos discursos y sus consecuencias:
Unidá Nacionalista Asturiana (UNA),
Según la información que hace pública UNA su máximo órgano de decisión aprobó "por amplia mayoría" comenzar una ronda de contactos con colectivos sociales, partidos políticos y personas sin vinculación partidaria para estudiar "lineas estratégicas de trabajo conjunto y valorar la posibilidad de presentar listas electorales en 2011". Dejando claro que será ese órgano, la "Xunta Executiva d'UNA", el encargado de llevar alante esa estrategia y marcándose como objetivo "la visualización en toda Asturies y especialmente en sus concejos" de "un tercer espacio político, asturiano y verde, que represente una alternativa real a PSOE-IU y a PP".
Aunque quizás las palabras puedan parecer esperanzadoras nada se especifica y nada se concreta. Más parece una venta de humo de cara a un congreso de la organización donde se querrá afianzar como un supuesto referente del nacionalismo/soberanismo asturiano que una apuesta clara por el acercamiento de posturas entre organizaciones, es decir, estaríamos ante una nueva campaña fallida al estilo de S.O.S Asturies. Si no, es imposible de comprender cómo no se baraja la posibilidad de sentarse a negociar la propuesta que ya está encima de la mesa, y que quitaría a IU del panorama político o la dejaría gravemente dañada.
La propuesta de Valledor es clara
[...] una fuerza política asturiana que parta de la iniciativa Izquierda Unida-Bloque por Asturias-Los Verdes, que llame a participar en ella a otras fuerzas menores, como UNA o Izquierda Republicana, y sobre todo a una parte de la sociedad asturiana que no se siente representada en ninguna fuerza de ese espacio. Una fuerza de izquierdas, asturianista, ecologista, republicana y altermundista, que tenga posición en el mundo y que aspire a tener un doble espacio federal en España y en Europa.
Y cito sus primeras palabras porque en síntesis la propuesta meses después es la misma, negociable seguramente, pero sin negociadores en la mesa. Y eso, con UPyD o IDEAS llamando a la puerta, no es tolerable dada la situación en la que se encuentra el país.
Los ciudadanos de a pie que queremos una alternativa asturiana seria, que no responda a intereses ajenos pedimos coherencia y responsabilidad política a quienes se dicen representantes del nacionalismo/soberanismo asturiano y que aspiran a algún día entrar en las instituciones... algo que tristemente, de seguir así, no parece que se vaya a dar.
A continuación un artículo de opinión, de especial interés, publicado por Valledor en el tercer número de la revista Atlántica XXI sobre este tema:
Una parte significativa de la sociedad asturiana, y en especial de lo que podríamos considerar de la base social de la izquierda se encuentra insatisfecha y a la vez resignada ante la realidad de nuestra Comunidad. Seguramente la insatisfacción viene motivada por diversas razones de distinta índole a las que una única respuesta no podrá dar satisfacción, y la resignación proviene de la aceptación de que dicha realidad no puede ser modificada, o que, al menos, hoy por hoy, no se perciben alternativas que puedan motivar un atisbo de ilusión, y por tanto de capacidad de creer que las cosas puedan ser distintas. Esta insatisfacción y resignación no sólo se producen en torno a Asturias, sino que, aunque no de la misma manera o con los mismos componentes, se traslada a la realidad española y mundial.
Votan (o no), pero más contra alguien que por alguien, los grandes grupos de comunicación son su cordón umbilical con el mundo, y tratan en la medida en la que pueden de ser felices, o al menos no sentirse desgraciados. Los espacios colectivos se reducen cada vez más y el asociacionismo (salvo el recreativo) y el sindicalismo, más allá incluso de poder tener un carné se reducen cada vez más.
La parte más consciente y comprometida de la base social de la izquierda
se compromete y milita en ámbitos de movimientos altermundistas, de solidaridad con los inmigrantes u otros sectores sociales de excluidos, de organizaciones de cooperación al desarrollo, en el movimiento de defensa de la llingua, la cultura y el Patrimonio tradicional, en el ámbito sindical de
forma activa, en organizaciones ecologistas y de defensa de la naturaleza
o en movimientos culturales alternativos, pero sin enmarcar su militancia en un proyecto político que globalice su trabajo, bien porque no han descubierto su necesidad, bien porque no hay ninguna alternativa política que merezca su confianza. La resultante es la fragmentación de las distintas
causas en las que se implican e incluso la valoración como innecesaria de la
acción política, cuando no su rechazo explicito a la misma.
Si miramos a lo que podríamos denominar la mayoría social nos encontramos con una sociedad que ha cambiado radicalmente, donde
los valores, los ideales y la ideología ocupan un papel absolutamente secundario, cuando no nulo, una sociedad de indiferentes, individualista,
con poca o nula sensibilidad, «inculta» en el más amplio sentido de la palabra. Una sociedad que responde a los estándares de vida de lo que podríamos denominar «nuevos ricos», donde incluso los trabajadores
y trabajadoras perciben y aceptan la sociedad de consumo como expresión
de la igualdad social: la capacidad de acceder a lo bienes de consumo se convierte en el referente de una sociedad igualitaria. Y ¿la política?:
resulta un instrumento desprestigiado, inútil, donde los políticos tienen
una mala valoración y cuando llegan la elecciones (pues a eso se reduce en
la mayoría de la población su contacto con el ejercicio de la democracia),
la política se convierte en un producto de marketing más, en el que la
ciudadanía escoge su «marca» favorita o intentan que otra marca no salga
beneficiada (una parte importante de la población vota más para que
no gane el adversario –llámese PP o PSOE– que por el convencimiento de
que su opción es la más adecuada); de ahí la bipolarización y el bipartidismo
galopante que junto a los sistemas electorales y el papel de las empresas
de comunicación de masas nos dan como resultado una progresiva degradación de la democracia.
Un régimen asturiano
En Asturias existe «de facto» y en la sombra lo que podríamos calificar
como un «régimen» que los muchos años de gobiernos socialistas han ido
construyendo. Una maraña de intereses que se entrecruzan y realimentan:
intereses financieros, empresariales, comunicacionales, políticos, diversos «chiringitos» en la orbita institucional que se confunden con la órbita partidista, y, por supuesto la «inteligencia» de grupos de poder
universitarios junto con la «elite» (no podía faltar) del mundo cultural que
rodea la corte del poder político. Los propios sindicatos se ven afectados de
manera colateral de esta maraña bajo el contexto engañoso y aparente del
«acuerdo social».
Así se ha construido un «status quo» que además transversaliza a los dos partidos mayoritarios en Asturias: La FSA y el PP siempre están de acuerdo en aquellos temas que solemnemente denominan «de Estado», llámese Caja Asturias, Televisión Autonómica, Reforma de Estatuto, o grandes inversiones públicas vinculadas a la construcción (Nuevo palacio de Justicia en Oviedo, Losa de Santullano,...) entre otros.
Tras la aplicación de las más ortodoxas políticas neoliberales de manos de los gobiernos socialista y popular del Estado que ha supuesto el arrasamiento del sector público estatal, las privatizaciones de sectores esenciales de nuestra economía, el abandono de la banca en sus participaciones industriales, y las transformaciones internas de la limitada burguesía tradicional asturiana, junto con la silenciosa, pero tremenda reconversión del campo han provocado una mutación sustancial de la estructura económica asturiana en relación a los últimos años al siglo XX. Las políticas neoliberales de los gobiernos socialistas y populares en España son el correlato del colapso del sistema capitalista.
Asturias se ha transformado, pero vivimos una situación engañosa, nuestra economía no se ha asentado suficientemente en la diversificación productiva y seguimos manteniendo el espejismo de un crecimiento que se
sustenta en la construcción y la obra pública (dependiente de la inversión
autonómica, estatal y europea), asimismo, nuestra renta per capita se sigue manteniendo artificiosamente, fruto de las prejubilaciones del periodo anterior. Nuestra población se avejenta de forma rápida, en 2018 tendremos casi 50.000 personas por encima de los 85 años; por el contrario las series históricas del Instituto Nacional de Estadística ponen de manifiesto que Asturias perdió 42,749 jóvenes menores de veinte años.
Regeneración ética y política
Pedro de Silva, que posteriormente sería Presidente del Principado afirmaba,
en uno de sus primeros ensayos que esbozaban un proyecto político para Asturias, a finales de los años setenta del siglo pasado que «…los grandes problemas que Asturias tiene planteados en la actualidad se derivan también de su lamentable inexistencia como Comunidad». Desgraciadamente este diagnóstico que se realizaba antes de nuestra constitución como Comunidad sigue hoy, teniendo vigencia. Nuestra historia de ya más de veintisiete años como Comunidad Autónoma del Estado Español es la constatación de la ausencia de un proyecto político para Asturias, un
proyecto de autogobierno que articule políticamente nuestra conciencia
colectiva como pueblo.
Decía Freeman Clarke que «un político piensa en las próximas elecciones, y un estadista en las próximas generaciones». Esta es, desgraciadamente
otra de las lacras de nuestra Comunidad, el exceso de políticos y la ausencia de estadistas, o lo que es lo mismo de políticos con el coraje y la visión suficiente para pensar y gestionar una Asturias para las próximas
generaciones, unos políticos con proyecto de fututo para nuestro país.
A esta somera descripción de nuestra Comunidad, debe acompañársele una característica que, en el plano político-electoral se ha venido manteniendo
desde nuestra constitución como Comunidad Autónoma como es la aparente estabilidad en cuanto a la distribución del apoyo electoral a las tres fuerzas políticas que han tenido presencia a lo largo de todas las legislaturas, PSOE, PP e IU.
A la vez el asturianismo político ha presentado a lo largo de estos años unas características permanentes como su división en facciones irreconciliables, la capacidad para crear nuevas organizaciones que se van sucediendo unas a otras y que compiten por ver quien saca unos cientos de votos más que la otra, sin que salvo la excepción del PAS, en su momento, lograsen superar unos pocos miles de votos. Lo cierto es que el asturianismo político ha mostrado su incapacidad de articular un proyecto con vocación de aglutinar una parte sustancial de la sociedad asturiana y hoy se encuentra mortecino, dividido y con un discurso que se refugia las más de las veces en la marginalidad, y ello a pesar de contar con una militancia y algunos dirigentes con lucidez para abordar la realidad de la Asturias actual.
Necesitamos abordar un proceso constituyente de regeneración política
creando una nueva fuerza política que rompa el «status quo» creado en
Asturias; un proceso constituyente que provoque un revulsivo en la
sociedad asturiana para generar un cambio político profundo en nuestra
Comunidad, un proceso constituyente que rompa la sensación de apatía,
de descreimiento, de resignación y de falta de ilusión sobre nuestro futuro
que muchos asturianos y asturianas tienen a la vez que tienen razones de
sobra, políticas, ideológicas, ecológicas, culturales, morales y sociales para situarse a la izquierda de la FSA-PSOE.
Se trata, desde mi perspectiva de provocar un Big bang, de asumir una tarea que puede que resulte enormemente difícil, e incluso sea en la práctica
imposible como es la de abordar una triple refundación en Asturias, la
de la Izquierda, la del asturianismo político y cultural y la del ecologismo.
Una tarea harto difícil que exigirá en primer lugar una enorme dosis
de generosidad por parte de todos y sobre todo la voluntad de superar
las relaciones cainitas y en muchos casos los enfrentamientos personales
que se han ido fraguando a lo largo de muchos años y que descalifican al
«otro» refugiándonos cada uno en nuestra posición y en el ámbito de
trabajo en el que estemos, ya que esta situación no se da sólo en el marco de a relación entre organizaciones, sino, desgraciadamente también en el de las personas que podrían compartir un proyecto común y que son incapaces en función de los «odios africanos» que existen en nuestra Asturias de sentarse para construir un proyecto compartido en torno a unos principios y valores que caracterizarían esta nueva fuerza política como de izquierdas, asturianista, ecosocialista, republicana, europeista, altermundista y feminista.
Es esta una propuesta arriesgada, que puede parecer inviable ante el inmovilismo de la sociedad y la vida política en Asturies. Se trata pues de asumir la ambición de poder fracasar.

Esbilla
del.icio.us
El nacionalismu asturianu vive nuna realidá, construida por él mesmu, ayena a la de la sociedá asturiana. Polo tanto, la sociedá asturiana inóralu porque ta notra órbita ayena.
Conclusión: o se ponen les piles YÁ o desapaecen dafechu.
PD.: Nel últimu añu n'Asturies hebo ¡43.500 paraos!.
¿A QUIÉN REDIÓS NESTI PAÍS ASTURIANU-Y PREOCUPA LA CUESTIÓN DE SER "EL REFERENTE"?.
El xanu\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\ | 24-10-2009 - 23:15:49 GMT 1 #
Valledor fizo lo que podríamos nomar un "apueste pola Xuntanza" a la so manera. Si ye sinceru nel sen de nun "salvar IU" y pocu más, esi apueste sedría seriu, a tomar mui en cuenta, másime si camudamos (o amestamos) lo de "asturianista" por/con "soberanista". Creo que federales y soberanistes teníemos que tar xuntos, ensin dexame remanar por otru calabre que ye IU. Los nacionalistes tán a figos cola propuesta de Valledor, quien arriendes ufre un diagnósticu (los micropartíos yá nin siquier fain diagnósticu del "Réxime"), Hai que tomar en seriu esti artículu.
Carlos X. BLANCO | 25-10-2009 - 10:42:01 GMT 1 #
In these few years of "activity" UNA has turned from being a ray of hope to be one more of the many problems of our nationalism.
I'm one of those that when all the "UNA-Andecha war" started positioned on the UNA side, not based on who was lying or not, but based on that it looked like an OPEN project, free of all the RADICALISM that scares most of those people in Asturian society that could approach to an Asturianist Party. In the end this has been just the contrary, UNA has turned into a bad taste joke, as sectarian as the rest of the Asturian Nationalism but even weaker, arrogant and away from reality.
I think the best that UNA could do is to dissolve themselves, so that some members can return to Andecha, some members sit on a table with Valledor and other people, and some members continue to live their dream of being the Referent...
Xose | 25-10-2009 - 12:58:15 GMT 1 #